La Legionella pneumophila provoca el 90% de las infecciones. Aparece en
condiciones húmedas y con unas
temperaturas de entre 32º y 45º,
siendo de 35º a 37º la oscilación
Instalaciones con más riesgo:
• Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
• Sistemas de agua caliente sanitaria con acumulador y circuito de retorno.
• Sistemas de agua climatizada con agitación constante y recirculación a través de chorros de alta velocidad o la
inyección de aire (spas, jakuzzis, piscinas, vasos o bañeras terapéuticas, bañeras de hidromasaje, tratamientos con
chorros a presión, otras).
• Centrales humidificadoras industriales.
Instalaciones con riesgo moderado:
• Sistemas de instalación interior de agua fría de consumo humano (tuberías, depósitos, aljibes), cisternas
o depósitos móviles y agua caliente sanitaria sin circuito de retorno.
• Equipos de enfriamiento evaporativo que pulvericen agua.
• Humectadores.
• Fuentes ornamentales.
• Sistemas de riego por aspersión en el medio urbano.
• Sistemas de agua contra incendios.
• Elementos de refrigeración por aerosolización, al aire libre.
• Otros aparatos que acumulen agua y puedan producir aerosoles.
Otras instalaciones suceptibles de infección:
• Equipos de terapia respiratoria.
• Respiradores.
• Nebulizadores.
• Otros equipos médicos en contacto con las vías respiratorias.
HISTORIA y TRANSMISIÓN.
Se trata de un bacilo aerobio perteneciente a la gran familia de las "Legionellaceae", con 30 especies y 50 serogrupos conocidos. La Legionella pneumophila provoca el 90% de las infecciones. Aparece en condiciones húmedas y con unas temperaturas de entre 32º y 45º, siendo de 35º a 37º la oscilación térmica idónea para su crecimiento. Aunque resisten el frío, si se las somete a una erradición de más de 60º se acaba con ella. En medio de cultivo líquidos refrigerados permanece de 5 a 6 meses.
Legionella pneumophila, la especie más importante del género, fue descubierta como resultado de una intensa investigación que siguió a un brote epidémico de neumonía surgido entre los asistentes a la convención anual de la Legión Estadounidense celebrada en un hotel de la ciudad de Filadelfia en julio de 1976. En ella se produjeron 180 casos de neumonía con una elevada mortalidad.
Tras el brote de Filadelfia, estudios retrospectivos sobre material de archivo permitieron saber que esa misma bacteria ya había sido aislada en 1947 y que era el agente causal no sólo de brotes previos de neumonía, sino también de la epidemia de un cuadro "gripal", benigno, no neumónico, ocurrido en la ciudad de Pontiac en 1968 (fiebre de Pontiac).
En el tiempo transcurrido desde entonces, la legionelosis se ha convertido en una enfermedad relativamente común, que causa sobre todo neumonías esporádicas o epidémicas. Con menor frecuencia es responsable de un cuadro febril no neumónico y "seudogripal" y de infecciones extrarrespiratorias esporádicas.
En la actualidad, aunque L. pneumophila continua siendo la especie más a menudo responsable de infección en el hombre, se han descrito más de 30 especies dentro del género.
La legionela se transmite principalmente a través del aire, adonde llega desde los reservorios por diseminación en forma de aerosoles. En el brote de Filadelfia y en los estudios retrospectivos realizados posteriormente, se pudo comprobar que la mayoría de los casos tenían relación con la exposición al aire acondicionado.
En los hospitales, además del aire acondicionado, se han descrito otros apartados como los humidificadores y nebulizadores, como generadores de aerosoles. Estos mismos aparatos y sobre todo los tubos, boquillas y bolsas de ventilación, si son limpiados con agua contaminada por legionelas, pueden ser vehículos, por instilación directa de éstas.
Otro mecanismo de transmisión, en ocasiones importante, es la aspiración de secreciones nasofaríngeas o de agua contaminada.
Otras vías de difusión, como la sanguínea o la digestiva, han sido sospechadas; esta última explicaría las manifestaciones gastrointestinales que frecuentemente aparecen en las fases iniciales de la enfermedad.
La transmisión persona a persona parece poco probable, y si se produce, es en muy raras ocasiones, como lo demuestra el hecho de que no se hayan detectado prácticamente casos entre los familiares de los enfermos.
Solutium trata de evitar la proliferación de legionella, dentro de las estaciones susceptibles de su amplificación, a fin de mantener los niveles de esta bacteria por debajo de los umbrales de peligro para el ser humano.
Además los tratamientos permitirán un mejor funcionamiento de las estaciones tratadas y garantizarán la salubridad del agua.
Todos los tratamientos de legionella se llevan a cabo bajo las directrices del Real Decreto 865/203 y la Norma UNE 10030/2005
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